1. ¿Desde cuándo hay vida?

La vida humana comienza desde la concepción. La concepción es el momento en que el espermatozoide fertiliza el óvulo de la mujer y la información genética se complementa formando así un nuevo ser.

2. ¿Puede comprobarse científicamente el momento en que inicia la vida?

Suele argumentarse que no es científicamente comprobable el momento exacto en que se produce la fertilización. Sin embargo, aun suponiendo la existencia de incertidumbre sobre el instante en que el óvulo es fecundado, la sola posibilidad de la existencia de un nuevo ser justifica su amplia protección. Es por ello que deben impedirse todas las medidas que puedan afectarlo, especialmente en momentos de mayor vulnerabilidad como es el momento de la gestación.

3. ¿Qué dicen los tratados internacionales de derechos humanos?

La Convención Americana de Derechos Humanos en su artículo 4 establece que “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.”

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha reconocido que el llamado “principio pro homine” o “pro personae”, establece que en caso de duda, prevalecerá la interpretación que otorgue mayor protección a los derechos humanos del individuo.

Por lo tanto, reconociendo que la vida humana tiene su origen en la concepción, y a pesar de que el momento en que la misma se produce no sea comprobable exactamente, sale a la luz que la defensa de la vida es esencial para la protección de la persona humana y necesaria para un ulterior reconocimiento de derechos, debiendo ser protegida de la manera más amplia posible y rechazar cualquier medida que intente limitarla o condicionarla.

4. ¿Es el embrión un ser humano?

Sí, puesto que el embrión es el producto de la unión de los gametos femeninos y masculinos, y un hombre y una mujer sólo pueden concebir un ser humano de su misma especie. Un ser humano no lo es en función de sus capacidades o cualidades, sino en función de su naturaleza, dada por sus progenitores.

Asimismo, está científicamente comprobado que desde la concepción el embrión tiene su propio código genético, donde se encuentra alojado toda la biología del hombre. El óvulo y el espermatozoide separados son sólo células germinales, pero luego de la fecundación forman una nueva vida humana.

El hecho de que el embrión no tenga desarrolladas en plenitud sus capacidades o cualidades no altera en nada su condición humana. A nadie se le ocurre desconocer, por ejemplo, la calidad de ser humano a una persona nacida sin extremidades o a una persona con parálisis cerebral. Ambas carecen de capacidades o cualidades, pero su carácter de personas no desaparece por tales circunstancias accidentales.

5. ¿La dependencia del feto a su madre menoscaba su carácter de humano?

La dependencia nutricia que tiene el feto hacia su madre es necesaria para su desarrollo. Esta dependencia no menoscaba su carácter de humano ni de persona. Todos los seres humanos dependemos siempre de algo, ya sea alimento, abrigo, resguardo; como así también de personas. El hecho de que el embrión se encuentre dentro del vientre materno, no lo hace más dependiente que aquel que ya nació. Si abandonamos en una habitación a un recién nacido y lo privamos de todos los cuidados que necesita, también moriría. Argumentar que un feto no es persona porque necesita de su madre para vivir no es un argumento válido para desconocer su carácter de persona

6. ¿Qué es el aborto?

El aborto es la muerte del feto que se encuentra dentro del vientre materno en período de gestación. Puede provocarse por causas naturales, el mismo es llamado aborto espontáneo, o puede producirse por intervención del hombre, llamado aborto voluntario.

7. ¿Es lícito practicar un aborto voluntario en América Latina?

Existen distintos tipos de abortos voluntarios: (a) el llamado aborto eugenésico es aquel que pretende la eliminación de un feto cuando se puede predecir con probabilidad o certeza que nacerá con un defecto o una enfermedad; (b) El aborto terapéutico es aquel que se practica cuando corre riesgo la vida o la salud de la madre, con el objeto de protegerla; (c) el aborto indirecto es el que se produce como consecuencia no intencionada ni querida de un acto terapéutico inevitable para la salud de la madre; (d) el llamado aborto libre, es el que decide llevar a cabo la mujer cualquiera sea su motivación.

Las Naciones latinoamericanas sancionaron el aborto y reglamentaron de forma muy restrictiva sus excepciones. Chile, Honduras, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana, no prevén ningún supuesto de aborto voluntario, en tanto que la gran mayoría de los países sólo contemplan muy contadas excepciones, generalmente basadas en el peligro para la vida o la salud de la madre, o en embarazos producto de violación o incesto. Entre estos países se encuentran Antigua y Barbuda, Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Granada, Guatemala, Haití, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Trinidad y Tobago, y Venezuela. Finalmente, Cuba, Puerto Rico y Uruguay son los únicos países que legalizaron el aborto libre (el Distrito Federal de México debe ser también incluido en esta lista).

8. ¿Es lo mismo el aborto y la “interrupción del embarazo”?

Es lo mismo. Cuando se habla de “interrupción del embarazo” no se está hablando de otra cosa más que de aborto. Muchas veces, se utiliza este eufemismo para encubrir la verdadera realidad de lo que se está presentando, la muerte de la persona por nacer.

9. ¿Existe el “Derecho Humano” de la mujer al aborto?

No. A nivel internacional, no existe un sólo tratado, pacto o convención que hable del aborto, ni lo reglamente. Existe, por el contrario, numerosa legislación nacional e internacional que protege la vida desde la concepción. Esto demuestra que es responsabilidad de los Estados proteger y garantizar toda vida humana desde el instante mismo en que comienza, ya que una actitud contraria implicaría una clara violación del derecho humano más fundamental, y un claro incumplimiento de los Tratados Internacionales que así lo disponen.

Habiendo entendido que la vida humana comienza desde la concepción y que la dependencia del feto a su madre no menoscaba su condición de “humano”, lógicamente concluimos que dentro del vientre materno hay una persona humana con vida propia, distinta de la mujer. Por lo tanto, no hay legislación en el mundo que no prohíba el darle muerte a una persona inocente. El feto, dentro del vientre de la madre es una persona distinta, asimilarlo a “un defecto dentro del cuerpo de la mujer” es desconocer las bases más elementales de la biología, y permitir su eliminación es desconocer las bases más elementales del derecho penal que prohíbe dar muerte a una persona inocente. Por tanto sería inconcebible reconocer el derecho “humano” de la mujer al aborto.

10. ¿Es lícito abortar cuando lo requiere la salud de la madre?

El avance de la medicina ha tornado prácticamente inexistentes estos supuestos. La ciencia ha logrado que la gestante pueda continuar con su embarazo hasta el momento en que el niño pueda nacer y sobrevivir luego del parto. En la actualidad, centros especializados logran la supervivencia de bebes de seis meses de gestación y de hasta 600 gramos de peso. En los países desarrollados la mortalidad neonatal en los prematuros descendió en forma notable en los últimos 15 años. Entre los años 1990 y 2000 sobreviven prematuros de menos de 30 semanas y entre 600 y 900 gramos.

11. ¿Es razonable practicar un aborto en caso de violación?

Las mujeres víctimas de violación atraviesan una realidad de profundo sufrimiento que exige de la sociedad una respuesta comprometida con el dolor real que atraviesan. Y esta realidad, lejos de resolverse la práctica de un aborto, debe enfrentarse mediante un fuerte compromiso social y político que garantice la contención, la compensación del daño sufrido, y el castigo de quien resulta único responsable del delito.

El aborto no es una alternativa ni es una solución. El aborto mata al quien está por nacer, destruye a la madre, y deja impune al violador.

12¿Puede verse al aborto como una solución válida frente al crecimiento poblacional?

Se ha sostenido que el aborto resultaría una “alternativa razonable” en función de políticas demográficas o bien frente a la crisis de alimentos que sufren los países menos desarrollados resultando de este modo el aborto una herramienta de control poblacional.

Sin embargo, esta afirmación resulta desmentida por la misma la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo 1994), que en su párrafo 8.25 del Informe expresamente dispone que “en ningún caso se debe promover el aborto como método de planificación de la familia”.

13. La píldora del día después ¿es abortiva?

Ciertamente lo es. Recordemos que la vida comienza desde la concepción, es decir, con la unión de los gametos masculinos y femeninos. Una vez que esto ocurre se forma un cigoto que debe “anidar” en la matriz endometrial. Lo que hace esta píldora es generar un ambiente hostil al cigoto impidiendo la anidación, condenando así a la persona por nacer a la muerte.

14. ¿Es el aborto la única amenaza al derecho a la vida?

Por lo general, cuando hablamos de defender el derecho a la vida imaginamos que la lucha es contra el aborto. Esto es así porque se trata de una acción sumamente aberrante, gráfica y con gravísimas consecuencias para la mujer, su entorno, y en definitiva, toda la sociedad.

Sin embargo, el aborto no es lo único que atenta contra la vida. Podemos hacer mención a la fecundación in vitro, que si bien, para algunos representa la posibilidad de poder formar una familia propia con ayuda de las diferentes técnicas científicas, es, por otro lado, causal de muchas muertes, prácticamente incontables. Y es así debido al método que se utiliza, esto es, la inseminación de muchos óvulos, de los cuales muy pocos sobreviven, otros son congelados y otros se utilizan para diversos experimentos.

No podemos permitir que esto siga ocurriendo. La vida de los seres humanos no es un juguete. Por lo que es necesario que actuemos en diversos frentes, sabiendo que los peligros que corre la vida van más allá del aborto.

15. ¿Hay alguna relación entre aborto, mortalidad materna y pobreza?

América Latina es la región con mayor desigualdad de ingresos en el mundo. Estas desigualdades son fuertemente utilizadas como propaganda a favor de la legalización del aborto, argumentándose que la penalización del mismo criminaliza la pobreza, ya que sólo las mujeres que carecen de recursos económicos se verían sometidas a prácticas clandestinas “inseguras”, aumentando de este modo los índices de mortalidad materna. Quienes propugnan por un “aborto legal” identifican la pobreza, el aborto clandestino, y la mortalidad materna, como realidades necesariamente vinculadas, presentando la legalización del aborto como la solución adecuada a dichos problemas.

Sin embargo, los elevados índices de mortalidad materna no se encuentran vinculados a la ilegalidad del aborto, sino que responden a otras causas, entre las que se encuentran en primer término la falta de acceso oportuno y efectivo a los servicios de salud materna.

En segundo lugar, debe resaltarse también que en ningún caso la solución a los problemas asociados a la maternidad en condiciones de pobreza se encuentra en la legalización del aborto. Por el contrario, cada Nación deberá evaluar cuál será la mejor manera de asistir a la mujer que enfrenta un embarazo conflictivo, a fin de garantizarle el acceso a los servicios básicos, y brindarle una protección integral que le asegure una completa asistencia de sus necesidades.


Footnotes:

1. Es necesario aclarar también que en Junio del 2013 el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a través de la resolución 2106 rechazó cualquier medida que pretenda legitimar el aborto y la píldora del día después en función de prevenir y atender los casos de violencia sexual en situaciones de conflicto, el cual alcanza a mujeres y niños en campos de refugiados. Si en situaciones tan complejas como estas se rechaza (aunque diplomáticamente) las prácticas que atentan contra la vida, podemos sostener que tampoco puede reconocerse el carácter de derecho humano al aborto en el marco de una sociedad organizada y respetuosa de los derechos de los otros.
2. (FUSTIÑANA, MARIANI, JENIK, LUPO, Neonatología Práctica, 4° ed., Editorial Médica Panamericana, Buenos Aires, 2009, p. 224 y 289).